La donación

de médula ósea

Antes de la donación.

Si sigues adelante con la donación y el paciente precisa una donación de médula ósea, en el mes anterior a la misma, deberán efectuarse:

  • Una (excepcionalmente 2) extracción de sangre para su posterior autotransfusión (véase a continuación).
  • Diversas pruebas (radiografía de tórax, electrocardiograma, pruebas funcionales respiratorias) y una revisión médica completa para saber si puedes ser anestesiado sin riesgo. Todas estas  exploraciones se realizan en el centro hospitalario donde se vaya a efectuar la extracción. Se intenta siempre que este centro sea el más cercano a tu domicilio y que cuente con una amplia experiencia en este tipo de procedimientos. Tras una nueva información del proceso por parte del médico responsable de la extracción, deberá acordarse el tipo de anestesia a emplear para la extracción (véase a continuación).
  • La firma del correspondiente consentimiento informado para poder ser anestesiado y efectuar la extracción medular.

La donación.

A pesar de que en teoría la médula ósea puede extraerse bajo anestesia epidural, este método no se utiliza prácticamente nunca. La actual disponibilidad de anestésicos muy eficaces y carentes  de riesgos destacables, hace recomendable el empleo de anestesia general. Con ella, todo el proceso de extracción es mucho más confortable y llevadero, tanto para los médicos que realizan la obtención como para el donante que debe de permanecer inmóvil durante 1-2 horas en decúbito prono (boca abajo). Por todo ello, hoy en día, la epidural solo se plantea en donantes que tengan una contraindicación para la anestesia general.

La anestesia general

Se efectúa administrando un anestésico, a través de una vena del brazo, que deja dormido y relajado al donante. Durante la anestesia es necesario mantener la respiración artificialmente mediante un tubo colocado en la boca que va introduciendo oxígeno en los pulmones. Normalmente la anestesia transcurre sin incidencias destacables, pero debe conocerse que son posibles algunos efectos secundarios, como:

  • Molestias en la boca o garganta en las horas que siguen a la anestesia como consecuencia de la colocación del tubo para la respiración (complicación cada vez menos relevante con los nuevos métodos de intubación).
  • Sensación de náusea e inestabilidad en las horas que siguen a la anestesia. Por dicho motivo, se suele mantener ingresado al donante durante las 24 horas siguientes a la donación.
  • Reacción alérgica a alguno de los medicamentos empleados (complicación excepcional, con una incidencia inferior a 1 por 50.000 anestesias).

La anestesia epidural

Consiste en anestesiar el cuerpo de cintura para abajo. Se efectúa inyectando el anestésico en el espacio que queda entre dos vértebras de la zona lumbar. Aunque es excepcional que este tipo de anestesia tenga efectos secundarios, puede ocurrir que:

  • El anestésico surta su efecto sobre el sistema nervioso central y deba finalmente efectuarse una anestesia general.
  • No se consiga una correcta anestesia de la zona que se ha de puncionar y sea preciso efectuar, a pesar de todo, una anestesia general.
  • Produzca dolor de cabeza o de espalda (fácilmente controlable con analgésicos suaves) en los días que siguen a la donación.

La aspiración de la médula ósea

En un quirófano y bajo las medidas de asepsia que toda intervención quirúrgica requiere, se procede a anestesiar al donante, colocándolo a continuación en decúbito prono (boca abajo) sobre la mesa de operaciones. Tras desinfectar la piel que cubre las crestas ilíacas posteriores (prominencias óseas localizadas en la parte postero-superior de la pelvis), dos miembros del  equipo extractor, situados uno a cada lado de la mesa de operaciones, puncionan dichas crestas ilíacas con unas agujas especialmente diseñadas para ello. En cada punción se obtienen unos 5 ml de sangre medular, que es la que contiene los progenitores hematopoyéticos. Una vez obtenida se deposita en una bolsa con heparina (sustancia que evita la coagulación de la sangre).

A pesar de efectuarse múltiples punciones, al finalizar la aspiración solo se observarán 1 o 2 orificios en la piel que cubre cada cresta ilíaca. Este procedimiento suele durar entre una y dos horas. De ser necesario, durante la aspiración, o inmediatamente después, se administra la autotransfusión (véase a continuación). Tras la extracción, el donante es llevado al área de posanestesia en la que será controlado durante las 2-3 horas siguientes, y luego será conducido a su habitación. La duración del ingreso hospitalario suele ser de 24-36 horas, siendo lo más habitual ingresar la noche anterior a la aspiración y ser dado de alta a la mañana siguiente.

La autotransfusión

Al extraer la médula ósea se obtienen células madre mezcladas con sangre medular (sangre que nutre a la médula). Normalmente se obtienen 15-20 ml de sangre medular por kilogramo de peso del donante, lo que significa que en un donante de 70 kg se obtienen unos 1.000-1.400 ml de sangre medular. Esta pérdida de volumen de sangre, en el poco tiempo que dura la extracción (1-2 horas) puede producir efectos secundarios en el donante (caída de la tensión, sensación de mareo y cansancio, entre otros). Ello obligaría a efectuar una transfusión, con el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas que toda transfusión conlleva. La autotransfusión solventa este problema.

En las 2-3 semanas previas a la donación se extrae 1 unidad de 300-450 ml de sangre. En casos con gran diferencia de peso entre donante y receptor, pueden plantearse 2 extracciones para autotransfusión (excepcional). Esta sangre, adecuadamente etiquetada para su identificación, es mantenida refrigerada en una nevera hasta el momento de la extracción de médula ósea y entonces es transfundida. Con esta maniobra se logra que en ningún momento se produzca una pérdida de volumen de sangre tal que pueda producir síntomas. La administración de hierro por vía oral, desde la extracción de la autotransfusión y hasta un par de meses después de la donación de médula, favorece que el organismo reponga por completo el volumen de sangre donado.

Efectos secundarios de la donación de médula ósea.

El único efecto secundario destacable es el dolorimiento en las zonas de punción. Este dolor se controla fácilmente con analgésicos comunes, tipo paracetamol, y desaparece normalmente en menos de 48 horas. Para favorecer su resolución se recomienda realizar unos días de reposo relativo. Por ello se proporciona la documentación necesaria para que el médico de cabecera extienda una baja laboral por 4 – 5 días. Con todo, no existe inconveniente médico alguno para que un donante que se sienta bien se reincorpore inmediatamente a su actividad laboral normal.

Otros efectos secundarios observados excepcionalmente son:

  • Fiebre, en ocasiones unas décimas en las primeras horas posdonación.
  • Mínimo sangrado por un punto de punción, una complicación sin importancia que solo requiere realizar un vendaje compresivo;
  • Sensación de mareo, en especial al incorporarse; como consecuencia de la moderada anemia residual de toda donación; la única precaución a adoptar es incorporarse lentamente, e
  • Infección en el sitio de punción (excepcional).

Desde el punto de vista analítico la donación de médula suele traducirse en una moderada disminución de la cifra de glóbulos rojos y de hemoglobina (mínima anemia) que se corrige en pocas semanas.

La donación de sangre periférica.

Antes de la donación.

Si sigues adelante con la donación y el paciente precisa progenitores de sangre periférica, en el mes anterior a la misma deberán efectuarse:

  • Un electrocardiograma y una revisión médica completa para saber si puedes donar sin riesgo. Estas exploraciones se realizan en el centro hospitalario donde se vaya a efectuar la extracción. Se intenta siempre que este centro sea el más cercano a tu domicilio y con una amplia experiencia en el procedimiento. El facultativo responsable de la extracción te explicará de nuevo el procedimiento para aclarar las posibles dudas.
  • La firma del correspondiente consentimiento informado para poder efectuar la extracción.

La donación.

La obtención de los progenitores 

En condiciones normales, las células madre están localizadas en la médula ósea, siendo excepcional observarlas en la sangre. Sin embargo, existen métodos  para movilizar estos progenitores hacia la sangre circulante y para su posterior recolección. El método más simple es la administración de unas sustancias denominadas «factores de crecimiento hematopoyético» que provocan, de forma transitoria, el paso de células madre de la médula ósea a la sangre periférica. A los 4-5 días de estar recibiendo dichos factores por vía  subcutánea, existen suficientes progenitores en la sangre circulante como para poderlos obtener mediante un procedimiento denominado citoaféresis.

La recolección de los progenitores

Las citoaféresis se realizan haciendo circular la sangre obtenida de una vena de un brazo a través de unas máquinas denominadas separadores celulares. En ellas se recogen las células madre y el resto de la sangre es devuelta al donante por una vena del otro brazo.

El procedimiento suele durar unas 3-4 horas que transcurren con el donante confortablemente tendido en una camilla anatómica. Con un solo procedimiento es posible obtener tantas o más células madre que con una aspiración de médula ósea. De ser necesarias muchas células (por la gran diferencia de peso entre donante y receptor o, por una primera recolección escasa), puede repetirse el proceso al día siguiente.

El proceso de la obtención de progenitores de sangre periférica se realiza normalmente de forma ambulatoria, tan solo en el caso de precisar un catéter (véase a continuación) puede plantearse un ingreso hospitalario para una mayor comodidad del donante.

Los efectos secundarios de la donación de sangre periférica.

La administración de factores de crecimiento suele ser bien tolerada. Su principal efecto secundario es el dolorimiento generalizado de huesos y músculos (como si se tratara de un proceso gripal) que mejora con la administración de paracetamol. Menos frecuentes son: dolor de cabeza, sensación de ansiedad, dolorimiento torácico inespecífico, náuseas, vértigo o sudoración  nocturna. No se han descrito efectos secundarios a largo plazo (véase a continuación).

Los efectos secundarios atribuibles a la citoaféresis son poco relevantes. Los más habituales son los calambres y hormigueos transitorios como consecuencia del empleo de citrato para que la sangre circule sin coagularse por el interior de los separadores celulares.

Desde el punto de vista analítico, la administración de factores de crecimiento produce un incremento de la cifra de leucocitos. Después de la citoaféresis se produce una disminución de la cifra de plaquetas que, si bien pueden persistir durante 1 o 2 semanas, en ningún caso alcanza valores peligrosos para el donante.

Ventajas e inconvenientes de la sangre periférica.

Para el donante la principal ventaja de la donación de sangre periférica es su facilidad de obtención, evitando la anestesia, las punciones múltiples y la autotransfusión. Sus desventajas son:

  1. Requerir la administración de factores de crecimiento, ya que en el pasado se suscitó la posibilidad de que pudieran alterar la normal fabricación de la sangre a largo plazo. Hoy en día se sabe que su administración durante 4-6 días es totalmente inocua y diversas observaciones apoyan esta afirmación:
    1. se trata de una sustancia que existe en nuestro organismo de forma natural;
    2. se fabrica a través de tecnologías que aseguran la producción de una sustancia idéntica a la natural;
    3. pacientes con neutropenias crónicas graves tratados durante años con dichos factores no desarrollan esta complicación, y
    4. el seguimiento efectuado a muchos donantes voluntarios durante años no ha permitido detectar ninguna anomalía. Por todo ello, a partir de noviembre de 2002, la Comisión Nacional de Trasplante Hematopoyético autorizó el empleo de dichos factores para obtener progenitores de los donantes voluntarios españoles.
  2. El 5 % de los donantes no disponen de venas de suficiente tamaño para poder realizar este procedimiento. Esta circunstancia puede ser prevista y permite al donante decidir si acepta la colocación de un catéter venoso central, o si prefiere realizar una donación de medula ósea. Aún así, en ocasiones puede suscitarse este problema en el mismo momento de la donación. La colocación de un catéter central comporta cierto riesgo ya que es necesario pinchar una vena del cuello, clavícula o ingle. La complicación más frecuente es un hematoma en la zona de la punción, pero en el 1 % de los casos pueden producirse complicaciones más severas. Por ello, se intenta evitar su colocación siempre que es posible.

Segunda donación.

Transcurridas unas semanas de la donación, la recuperación de la función medular es completa y los análisis se han normalizado por lo que se podría realizar, sin problemas, una segunda donación. Con todo, dado que ocasionalmente el paciente puede requerir de una segunda donación al cabo de semanas, meses o años de la primera (véase a continuación), el donante queda reservado para dicho paciente de forma indefinida y cancelado como donante para cualquier otro paciente.

Las causas más frecuentes de esta segunda donación son:

  • A las pocas semanas de la donación por haberse producido un rechazo del injerto o un injerto pobre. En esta situación suelen solicitarse progenitores de sangre periférica que, al obtenerse en mayor cantidad que los de médula, pueden resolver el problema.
  • Al cabo de meses o años por haberse producido una recaída de la leucemia. Hoy en día se sabe que, en determinadas situaciones, es posible controlar la reaparición de la leucemia con la administración de linfocitos del donante. Estas células de la sangre, en ocasiones, son capaces de acabar con las células leucémicas del paciente. La forma de donar linfocitos es variable según la cantidad que se precise. Si son pocos pueden obtenerse mediante una simple donación de 300-500 ml de sangre; si se necesita una cantidad mayor, será preciso realizar una citoaféresis sin necesidad de administrar factores de crecimiento.